La excelencia Swiss Made
Baume & Mercier perpetúa con maestría un saber hacer de 190 años. Esta maestría se basa en el principio del établissage, esto es, el dominio en el seno de la empresa de todas y cada una de las etapas de fabricación de un reloj, incluido el ensamblado de sus elementos. Es un modus operandi que distingue a la casa y denota la excelencia que ofrece a sus clientes, pues garantiza una alta calidad.
Esta vocación histórica de buscar la exquisitez en la factura se traduce en la concepción de productos que se diseñan en la sede de la casa, ubicada en Ginebra, y que luego cobran forma en el taller de établissage, situado en el Jura suizo, concretamente en la localidad de Les Brenets.

